
El Skinbooster es un tratamiento basado en la infiltración intradérmica de ácido hialurónico de baja reticulación. A diferencia de los rellenos clásicos, no busca aportar volumen ni modificar contornos, sino mejorar la calidad de la piel desde dentro mediante hidratación profunda y estímulo de los fibroblastos.
Tras la limpieza y aplicación de anestesia tópica, se realizan microinyecciones distribuidas sobre la zona a tratar. La técnica puede ser con aguja, cánula o pistola de mesoterapia, según la zona y la planificación del médico.
El protocolo habitual contempla 2-3 sesiones iniciales, separadas 3-4 semanas, seguidas de mantenimiento periódico. La pauta concreta se establece en consulta.
Embarazo y lactancia, alergia a componentes, infección activa en la zona, enfermedades autoinmunes en brote o trastornos graves de la coagulación. La idoneidad se valora en consulta.
Los resultados son orientativos y pueden variar según las características individuales del paciente. Todo procedimiento médico conlleva riesgos que serán explicados en la consulta. La indicación se establece tras valoración médica personalizada conforme a la Ley 41/2002.
¿En qué se diferencia el Skinbooster de un relleno con ácido hialurónico?
El Skinbooster utiliza ácido hialurónico de baja reticulación, pensado para hidratar y mejorar la calidad de la piel, no para aportar volumen ni modificar el contorno facial.
¿Cuántas sesiones necesito?
El protocolo inicial habitual es de 2-3 sesiones separadas 3-4 semanas, seguido de mantenimiento. La pauta se ajusta tras la valoración.
¿Cuánto duran los efectos?
Orientativamente, los efectos pueden mantenerse entre 6 y 9 meses. Se recomienda mantenimiento periódico.
¿Es doloroso?
Habitualmente las molestias son leves gracias a la anestesia tópica. Pueden aparecer ligeros pinchazos durante la sesión.
¿Puedo combinarlo con otros tratamientos?
Sí. Es frecuente combinar Skinbooster con neuromoduladores, peelings, láser o radiofrecuencia, definiendo los tiempos en consulta.