
El láser fraccionado no ablativo aplica microdisparos puntuales de energía láser en la dermis, dejando intacta la mayor parte de la epidermis circundante. Este patrón "fraccionado" permite favorecer la neoformación de colágeno y la regeneración cutánea con un tiempo de recuperación más corto que los láseres ablativos.
Trabajamos con Nordlys de Candela, una plataforma multitecnología de uso médico con marcado CE que combina distintos cabezales (láser fraccionado no ablativo, IPL Ellipse, Nd:YAG y otros) para adaptar el tratamiento a cada indicación.
Tras la limpieza de la piel y la aplicación de anestesia tópica, se realizan los pases del láser sobre la zona a tratar. La sensación habitual es de calor puntual o pinchazos. La sesión dura entre 30 y 60 minutos según la extensión.
El protocolo habitual contempla 3-5 sesiones espaciadas 4-6 semanas, según la indicación. La pauta se ajusta en consulta.
Embarazo y lactancia, fotoexposición reciente intensa o bronceado activo, infección activa en la zona (incluido herpes), tratamiento con isotretinoína oral en los últimos 6 meses, melasma activo en algunos casos, fototipos elevados con criterios específicos, antecedentes de cicatrización queloide. La idoneidad se valora en consulta.
Los resultados son orientativos y pueden variar según las características individuales del paciente. Todo procedimiento médico conlleva riesgos que serán explicados en la consulta. La indicación se establece tras valoración médica personalizada conforme a la Ley 41/2002.
¿En qué se diferencia del láser ablativo?
Los láseres ablativos eliminan capas superficiales completas y tienen recuperaciones más largas. El láser fraccionado no ablativo trabaja con microdisparos respetando la epidermis circundante, con recuperación más corta.
¿Cuántas sesiones necesito?
El protocolo habitual es de 3-5 sesiones espaciadas 4-6 semanas. La pauta se ajusta tras la valoración.
¿Cuándo se aprecian los resultados?
De forma progresiva durante el protocolo, con mejora más estable a los 2-3 meses tras la última sesión.
¿Puedo hacerlo en verano?
El láser requiere precaución con la fotoexposición. En verano se valora individualmente; en muchos casos se prefieren los meses de menor exposición o se ajusta la fotoprotección con rigor.
¿Tiene riesgos?
Como todo tratamiento con energía, puede producir hiperpigmentación postinflamatoria, eritema prolongado, ampollas o, en casos raros, cicatrices. Se previenen con valoración correcta del fototipo, parámetros adecuados y cuidados posteriores rigurosos. Se explican en consulta.